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miércoles, 23 de marzo de 2011

Parodia de "Todos tenemos derecho a ser muñecos de trapo"

Voz: -Poco a poco, fui viendo cómo todos los colores se apagaban.
(Aunque, mucho después, pensaría que habían sido
tan sólo imaginaciones mías).

Sale un muñeco de trapo.

Muñeco 1: -Quiero construir un mundo con ladrillos inmortales
que estén hechos de la pasta con que se cimentan los sueños.
Quiero levantar un mundo perfecto. Quiero
levantarlo hasta el cielo, más allá,
hasta las estrellas, 
y que con su propio resplandor deje pequeño
el brillo de éstas.
Quiero un paisaje feliz de naturaleza y sonrisas,
un paisaje lleno de niños correteando,
¡y risas escandalosas!

Sale otro muñeco de trapo.

Muñeco 2: -Quiero tener un amigo que me acompañe
a todo sitio que vaya. Quiero un compañero
que dé dos pasos por cada uno mío;
que si caigo, me levante,
y si me levanto, me haga caer con él.
Quiero tenerlo ahora y para siempre
y por siempre y siempre y siempre....
¡hasta que la muerte nos separe!

Sale otro muñeco de trapo.

Muñeco 3: -Quiero amar a una bella mujer
y que ella me quiera también.
Quiero ser feliz a su lado
y besar sus labios sobre mis labios
en la noche más oscura, la más romántica,
y susurrar "amor" en sus oídos
hasta que el amanecer nos encuentre abrazados.

Sale otro muñeco de trapo.

Muñeco 4: -Quiero tener una familia que me cuide,
una familia que me mime y me dé caricias.
Quiero un padre que me empuje hasta que caiga
hacia adelante y una madre que me otorgue
su cariño en bocadillos de plata.

Sale otro muñeco de trapo. Cada vez más rápido.

Muñeco 5: -Quiero tener fama
y que los hombres me recuerden siempre
como aquél que escribió "El Quijote"
o aquél que pisó por primera vez la Luna.

Sale otro muñeco de trapo.

Muñeco 6: -Quiero tener fortuna
y que a cada paso los pobres babeen
al ver llover billetes morados de mis bolsillos.

Sale otro muñeco de trapo. Cada vez más rápido.

Muñeco 7: -Quiero criticar a todo el mundo
y que esos desgraciados lloren por mi culpa.

Sale otro muñeco de trapo. Cada vez más rápido.

Muñeco 8: -Quiero cambiar de gobierno.

Cada vez más rápido, siguen saliendo muñecos de trapo sin que si quiera podamos ya contarlos. Nos superan, nos rebasan y nos ahogan.

-El gobierno es una mierda.
-Pura basura.
-Se dedican a no hacer nada.
-Nos roban dinero.
-Nos echan de nuestras casas.
-Dejan que trabajen los negro...
-...y nos despiden a nosotros.
-Ellos son más baratos.
-Ellos están invadiendo nuestro país.
-Esto con Franco no pasaba.
-Esto con Stalin no pasaba.
-Menos aún con Mao.
-Y, ¡ay con Hitler!

Siguen saliendo muñecos de trapo a una velocidad de vértigo. Se amontonan unos sobre otros. Se pegan, se arañan, se hacen sangrar. Se matan. Nos superan, nos rebasan y nos ahogan.

-Nosotros conquistaremos el mundo con la ciencia.
-La ciencia pura de los números.
-De lo inmutable.
-De lo esencial.
-De lo perfecto.
-De lo verdadero.
-La pura ciencia que nunca se equivoca.
-Que no admite dudas.
-Que se basa en la razón...
-...y llega al infinito.
-La imaginación, para los tontos y los ignorantes.
-Son cosas de niños.
-Los niños son tontos e ignorantes.
-Los ahogaremos a todos.
-No los necesitamos.

Empieza a bajarse el telón.

-Viviremos en un mundo perfecto.
-Le quitaremos la naturaleza a la naturaleza...
-...y lo llenaremos todo de cemento cuadrado.
-Viviremos por siempre.
-No habrá muerte para impedírnoslo.
-También a ella la habremos pisado.
-Junto con los negros, los niños, la imaginación y la naturaleza.
-Viviremos por siempre en nuestro mundo perfecto.

La tensión va en aumento y cada vez las voces de los muñecos de trapo suenan más apresuradas, más fuertes y chillonas. Nosotros no vemos nada. El telón está bajado. Nos han pisoteado y ya no existimos.

-Nuestro mundo perfecto y real.
-Nuestro mundo perfecto y abandonado.
-Nuestro mundo perfecto y desierto.
-Nuestro mundo perfecto y cerrado.
-Nuestro mundo perfecto y oscuro.
-Nuestro mundo perfecto y escondido.
-Nuestro mundo perfecto y asqueado.
-Nuestro mundo perfecto y putrefacto.
-Nuestro mundo perfecto y destrozado.
-Nuestro mundo perfecto y muerto.
-Nosotros perfectos y muertos...
-...y nuestro mundo nosotros.

Breve pausa.

Todos: -¡No queremos ser muñecos de trapo!

lunes, 1 de febrero de 2010

Testamento


(Es invierno. Nieva, sobre un paisaje helado y blanco. Unos cuantos árboles descarnados y sin hojas se elevan a ambas orillas de un río. En el centro de la escena, entre árboles y de espaldas al flujo del agua, hay un hombre de aspecto demacrado. Está sentado en un banco roto y carcomido por el tiempo y habla con la mirada perdida, como si intentara vislumbrar a un amigo inexistente. Más allá de su voz, sólo se oye silencio.)


Hombre.- Amigo, ¡oh amigo de mi alma, el único!
¿Qué he de hacer? ¿A dónde ir?
Estoy perdido, solo,
entre la nieve blanca y el olvido.
Perdido entre el sol muerto de noche,
encerrado tras el muro de invierno
frío, frío, frío.

>> Al fin y al cabo, ¿es que alguien no está solo?
¿Es que alguien no está abandonado, sin ropa y desnudo,
al mundo ausente y cruel que se extiende hacia todos los lados?
Y la felicidad, mi felicidad (tan inútil como la vuestra),
¿quién nos la robó y la guarda?
No os preocupéis, está enterrada, perdida,
y ya nunca nadie la encontrará.

>> Qué estúpidos todos esos inocentes sueños:
sueños de grandeza, de éxito, de amor...
sueños felices (de felicidad absurda).
¿Quién no los tuvo alguna vez?
¿Quién no cae en su seductora lujuria,
en su promesa de un futuro imposiblemente bueno?
Pero simplemente son sueños, mentiras mágicas
con las que nos engañamos cada mañana
para despertar sin rajarnos las venas.
Todos. Todos caemos un día al vacío
(todos, todo por la felicidad, todos los sueños).

>> No obstante, ¿acaso importa?
¿Acaso no fue todo siempre vacío,
todo siempre nada?
Aunque creyésemos ver sin ojos
otras cosas que, en realidad,
eran escaparates de tiendas con juguetes rotos.
Campos de flores grises que ya no cantan colores vivos
sino una lúgubre y triste misa funeraria.

>> Muerte. Después de todo, más nada (como siempre).
Muerte. El misterio de su velo negro aún tapa nuestros ojos
que intentan comprender donde no hay nada.
Que intentan aún desobedecer y cantar y ser felices
para morir de nuevo en una tumba de piedra fría.
¿Cuántas resurrecciones más podremos resistir?
Inexorablemente, alguna vez nuestro cuerpo ha de decir "no".
Igual que hacemos nosotros todos los días.
Entonces, al fin moriremos.
(Y, de noche, todas las tumbas son igual de negras).

>> Pero hasta entonces, sólo queda seguir sufriendo
en este páramo invernal de nieve blanca y río helado,
de bancos y campos grises
donde siquiera una rosa roja de amor o una amapola nacen.
Todo quedó envuelto en una tela vieja y sucia,
en un baúl roído y roto, abandonado
en el más inhóspito rincón de un desván olvidado.
Olvido. Me pregunto por qué no nos entregamos a él, amigo.
Todas las cosas, hasta las más bellas,
acaban por tornarse tristes y amargas un día
quizá más cercano de lo que solemos imaginar.

>>Oh, alma mía. Mi ser entero y aún más
(o, según se vea, nada).
Siquiera soy un falso poeta que pueda
ahogar su pena en versos de tinta oscura.
Siquiera sé escribir. Soy un pobre y maldito
mendigo de mi propio ser, de mi propia existencia.
¿Y qué hago sentado en este banco?
Nada. Absolutamente nada. Soy un cobarde (como siempre).
Igual que todos. Iguales. Todos somos iguales.
Todos nacemos como pequeñas criaturas blandas y feas
y vivimos soñando esperanzas muertas de cartón
que nos mienten despiadadamente.

>> Esperanzas. Sigo teniéndolas. Sigo siendo estúpido.
Pero son tan encantadoras... ¿y cómo no amar?
Aunque sea a los alegres pájaros que siempre cantan en los árboles
o a los grillos entre las hierbas o al gallo al amanecer.
¿Cómo no amar?

>> Un momento. ¡Callad, ya no los escucho! Un momento.
¿Soy yo quien se pregunta por la vida,
por la felicidad, las esperanzas y el olvido,
por la alegría, los sueños y el amor?
¿Acaso importa todo eso?
Al fin y al cabo, todos estamos muertos.


(Un brillo de furia -o locura- impregna sus desorbitados ojos.)


Hombre.- Si miramos al futuro: estamos muertos.
Si miramos al pasado: estamos muertos.
Si miramos al presente: ya hemos dejado de existir.
Muertos.


(Se levanta enérgicamente, pero ahora su mirada ha perdido todo sentimiento. Sus pies van a dar con la nieve -casi se oye el crujido de dolor que emite esta-, dejándose caer como si no tuvieran vida. Comienza a caminar lenta y torpemente, alejándose poco a poco del centro de la escena, en dirección a la parte trasera. Mientras camina, continua hablando en tono bajo y profundo.)


Hombre.- Sígueme, amigo, y escucha.
Si alguna vez alguien preguntara, responde tú
(citando palabras mías, casi incluso versos):

>>"No quiero ser recordado por lo que soy.
Tampoco por lo que fui o podría haber sido.
Eso no forma parte de mí.
Yo sólo soy un ser destinado al olvido.
Otro gato más sentado en el pórtico,
de noche, donde todos somos grises."


(Desaparece finalmente envolviéndose entre las sombras).

sábado, 14 de marzo de 2009

Diálogo de besugos


(Dos hombres iguales se encuentran caminando, literalmente, por un río).
Hombre 1: -Hola, te llamas Mario.
Hombre 2: -¡Oh! Yo también, encantado.
H1: -Hace mucho que no venía por una calle tan húmeda.
H2: -¡Oh! Sí, parece que va a llover.
H1: No, ayer ya hice carne para comer, vas a tener que esperar al menos hasta mañana.
(El cielo azul se elevaba sobre ellos, sin nubes, y con un sol resplandeciente que hizo brillar el reloj del segundo hombre, el cual tenía puesto al revés)
H2: -¡Oh! Creo que he visto brillar algo dorado. ¡Quizá haya oro en esta calle!
H1: -Me gusta mucho tu reloj, tiene los números al revés, es muy original.
H2: -¡Oh! Arte histórico, ya sabes, como ese de los relojes derretidos, no sé si era Leonardo Da Vinci o Di Caprio.
H1: -No, Di Caprio fue el que escribió "La Gioconda". ¡Anda! ¿Estuvo ella aquí?
H2: ¡Oh! ¡Sí, seremos famosos! Todos los que pisan una piedra por primera vez lo son.
(Ambos esbozan una ilusionada e inocente sonrisa, como la de un niño al recibir una piruleta).
H1: -Pero no estamos pisando una piedra, estamos pisando esta calle húmeda. Que, por cierto, es demasiado larga y sigo sin ver ningún edificio, solo el parque este por todos lados.
(Se quedan un momento los dos parados, pensando. De repente, el primero sale corriendo hacia el borde del río y pisa una piedra).
H1: -¡Ahora sí que seré famoso! ¡Pero yo y solo yo! ¡Muajajajaja! (risa de psicópata).
H2: -¡Oh! ¡Serás...! ¡Ahora te enterarás!
(Se tira a por él, pero falla, cayendo al suelo.)
H1: -¡Olé! Como una vez le dije a un ácaro: ¡esta vez tú muerdes el polvo!
H2: -¡Oh! ¡Qué chiste más malo!
(Ambos empiezan a reir a carcajadas y el segundo también cae al suelo por la risa. Después de un rato, se levantan y siguen caminando).
H1: -¿Qué dura es la vida, verdad?
H2: -¡Oh! Sí, parece que te vas a encontrar una piedra y al final son dos.
H1: -Y luego nos hacemos famosos. Bueno, no, ¡me hago famoso! ¡Muajajajaja! (Risa de psicópata de nuevo).
H2: -¡Oh! ¡Serás...! ¡Ahora te enterarás!
(Se tira a por él de nuevo y esta vez sí acierta y caen ambos al suelo).
H2: -¡Oh! Como yo le digo a un hombre que me he encontrado poco antes de que lloviera: la vida son tortitas de maíz, mi querido pardillo.
H1: -¡Qué gran frase!
(Ambos empiezan a reír de nuevo a carcajadas. Después de un rato, se levantan, empapados, y siguen caminando).
H1: -Noto un cosquilleo entre la ropa.
(Un pececillo resbala por su camiseta y cae de nuevo al río).
H2: -¡Oh! Será el cambio climático, he escuchado que es muy malo.
H1: -¡Y la crisis! Dicen que hay que apretarse el cinturón, yo ya tengo unas marcas...
H2: -¡Oh! Bueno, volviendo al tema, ¿por qué venías por aquí?
H1: -Pues nada, acababa de tomarme un helado, oí unos pájaros y decidí venirme por aquí a ver una obra de teatro.
H2: -¡Oh! Parecido que yo: acabo de ver una obra de tratro, oí unos pájaros y decidí venirme por aquí a tomar un helado, antes de que llegue la tormenta y se derrita.
H1 (Pensativo) : -Sí, hace mucho que no oigo ningún pájaro.
H2: -¡Oh! Nunca te bañarás tres veces en las mismas aguas de un río. A la tercera va la vencida: te ahogarás.
H1: -Nunca digas nunca, pues si siempre dices siempre, siempre podrás decir nunca lo que dices siempre. Aunque siempre todo el mundo dirá que nunca dices siempre lo que a veces dices nunca.
H2: -¡Oh! Interesante conclusión. Yo no te puedo no decir lo que no es verdad, por lo que no te diré que no has dicho nada con lo que no pueda no estar en desacuerdo contigo.
H1: -Tienes razón, como bien decía yo: la vida es una caja de tortitas de maíz donde para ser famoso solo hace falta tomar un helado en una calle húmeda, ir a ver una obra de teatro en la que no se oyen pájaros, morder polvo en los ácaros o escribir "El Partenón", como la Gioconda. O también ver fantasmas.
H2: -¡Oh! ¿Sabes? Yo creo en los fantasmas. Y los veo. Es más, creo que hasta te estoy viendo a ti. ¡Seré famoso!
H1: ¡Seremos famosos!
Ambos: -Muajajajajajaja (Echan la cabeza a la vez hacia atrás quedándose parados y riéndose de nuevo como si fueran psicópatas).
H2: -¡Oh! Por cierto, yo te he dicho mi nombre, pero tú no. ¿Cómo te llamas?
H1: -Mario.
H2: -¡OH! Encantado, ¡yo también!