lunes, 14 de julio de 2014

Muérdeme el aliento hasta la última gota
Que no se colma el vaso
Que el deseo es insaciable

Te vi pasar de refilón
Quiero decir que no pude dejar de observarte
Pero tú sólo me mirabas de reojo
Y al final te acabaste yendo
Como si nada

I remember you while forgetting

(Translated from the Spanish version 'Te recuerdo, olvidando')

I remember you in every silent verse I never wrote,
I remember you within my arms, over my skin and in my lips,
And mostly I remember your infinite and green eyes.
I remember you at night as I always remember lost things.

Now you are someone else's,
Now or forever.
But no one will ever look at you in the same way
I used to get lost in your eyes.
Now you are someone else's,
But your memory is still mine
And so a small piece of you.

This is the last page of the notebook
That I ended up dedicating to love you quietly,
Even though I only expected forgetting you.

But now I am going to forget.
Now or forever that you are someone else's
I am going to forget.
Now that only memories are left
I am going to forget,
Although I know that only a stupid screw of life
Separates me from your kisses right now.

So I end the notebook tightening the screw,
Spitting out the last tears.
I end the notebook
And I can only do it while remembering
For the last time the infinite memory
Of your green eyes.

martes, 24 de junio de 2014

The wind can keep the answers for himself


(Translated from the Spanish version 'Las respuestas que se las lleve el viento')
















The answer is blowing in the wind. (Bob Dylan)

I like feeling the wind
Caressing my eyelids, my face,
Slightly raising my chest and my arms,
Encouraging me to fly.

And then I like to close my eyes,
Stop feeling my feet
Like chains tied to the ground
And dream that I fly
With the wind.

All of us learnt how to fly as children
- My father taught me -
And you never forget to fly,
Just as you never forget to ride a bike.
You only need to believe.

Bob Dylan used to say that the answers
Are blowing in the wind.
That is also why I like feeling the wind,
Listening to the whispering of the answers
That touch my ears for a second
And then fly away.

Someone who uselessly tries to capture the wind in artificial containers
Can try to capture the answers too.
I just watch them approaching and then flying away,
And I feel a bit of frenzy but I smile.
I am so happy without the answers,
With my doubts and my face against the window,
Watching how the sun rises for a new day
And the trees start to smile reflecting the light.
They smile because they do not have answers either.

The sun rises and your lips are a wound

(Translated version from 'Amanece y tus labios son una herida')

I know you still remember
That dawn that leaked between our interlaced fingers
As if we were of those who write horizons in wooden benches
As if we were of those lunatics
Who sometimes
Cry

Now
You stare at me and I tremble
I collapse on your open lips like a wound
And I scream in pain
Because your lips...
Because the wound enlarges
In every awakening without your eyes

These verses are just the starting blood

lunes, 16 de junio de 2014

Lírica de vuelo

Estoy aún en el avión y siento la ciudad de Lund desmembrándose calle por calle, árbol por árbol, flor a flor. Y me agarro fuerte a los recuerdos, los revivo en los espejos cóncavos de mi memoria, empezando a deformarlos, a darles la forma que tendrán cuando todo parezca sólo un sueño. Te abrazo, Lund, calle por calle, árbol por árbol, flor a flor. Pero los recuerdos desbordan mi mente, rompen los espejos y resbalan de entre mis brazos. Se lanzan al vacío de las nubles blancas, del sol brillante como si no pasara nada, el tiempo. Voy dejando así en el viento un estela de recuerdos.
Las noches ya sólo vienen a pedir perdón
A arrodillarse ante mí
Y dejar escapar alguna lágrima
Por todas las cosas que dejamos sin hacer
Por todas las cosas que hicimos y ahora se van
Como si nada

martes, 20 de mayo de 2014

El olor de Lund

Nota: Que nadie entienda esto como una pseudo-despedida antes de tiempo. Sólo es una primera cata, o la mano que se pone para protegerse de la bofetada que llega. Por ahora aquí seguimos, con "el olor de Lund".

Se nos ha perdido esa noche
Esa noche aquella noche
De cualquier forma ya ha pasado tanto tiempo
Sólo la recuerdan ya un par de tontos

Al mirar atrás siento vértigo
Vértigo por todo el tiempo pasado
Todas las noches pasadas desde aquella noche
Vértigo por todos los días que ya se acercan
Que vienen para irse

Sé que es una tontería
Pero el cielo hoy tiene ese olor
Aunque no haya lluvia

Perdóname que recuerde
Que abra ese cajón que coloqué
Debió ser ayer mismo
Y estornude por el polvo sorprendido

No es que tenga nada nuevo que contarte
Ya nos dijimos muchas cosas de aquellas formas
Y lo que no nos dijimos es tiempo de callarlo

No he venido tampoco a llorar nostalgias
Te digo que he abierto este cajón sólo para mirar atrás
Por el simple placer de mirar atrás
Porque me tambaleaba

Y cuánto polvo!
Quién nos pudiera haber explicado esto
Los días volando como aves rapaces
Todo desecho en una neblina
De ayeres tan cercanos como intangibles

Hoy sólo quedan las brasas dirán algunos
La hoguera fue inmensa como ésas de Valborg
La hoguera inmensa vibró y ardió rápido
Y ahora parece que todo se fue con el humo

Hoy sólo quedan las brasas
Pero de los cuerpos ahumados
De los cuerpos ahumados jamás se borrará el olor de Lund

Porque nada se va
Nunca
A dónde iba a ir
Sólo pasa

lunes, 12 de mayo de 2014

Informe encontrado en el registro de la Dirección General de Tráfico con anotaciones a posteriori

Si alguna vez te olvidé fue sólo un accidente
Una curva mal tomada
Tomé mal tus curvas?

Ahora está solo el coche rojo
Abandonado y destrozado ladera abajo
Bajé mal tu cadera?

En los asientos la policía
Siente el calor del pasado aún tangible e intacto
Fueron mis caricias demasiado frías?

Pero los faros ya no lucen
Se ha perdido la energía que los animaba a sonreír
Te sonreí alguna vez a medias?

Y las lunas del coche lloran a mares
Aunque la noche no haya llegado aún
Me perdí pocas veces en tus ojos verdes!

Aún no se han encontrado los cuerpos
Aunque la hipótesis dice que compartieron un pasado
Pero soy yo quien lloro

domingo, 4 de mayo de 2014

Ñoño

No quiero rosas, con tal que haya rosas.
Las quiero sólo cuando no las pueda haber.
(Fernando Pessoa - versión de F. Gutiérrez)


Cabello negro, oscuro como la noche sin luna en que nos conocimos. De aquella noche no recuerdo mucho más que su cabello negro, sus ojos fijos y su gran sonrisa. En la siguiente ocasión ella cantaba rock con su voz dulce y rasgada y su suave acento nórdico en inglés. Aquella noche hablamos bastante porque sus ojos grises y fijos, como celosos, no me dejaban mirar a otros; y me sonreía a menudo con su gran sonrisa de labios finos y delicados. Ella es exótica a primera vista, quizá por haber nacido en una pequeña isla, quizá por la manera en que se viste y se peina, por su apariencia. Empezamos hablando de los gustos musicales que compartíamos, a lo que siguió un discurso o defensa de la búsqueda de los sueños de esta única vida y finalmente, en un viernes a eso de las tres de la madrugada, hablamos de religión. Ella, más o menos, creía en un dios cristiano que amara a todos y cuya doctrina fuera la de amar a todos, y así la aceptara como lesbiana. Y por si acaso creía sobre todo que siendo positiva las cosas acabarían saliendo bien, de alguna forma. Ella, a primera vista, tiene una fuerza salvaje que lleva en sus gestos, en sus ojos grises, en sus canciones; una fuerza salvaje que lleva en la vida o que la lleva a ella en la vida.

La primera noche en que nos conocimos me pareció muy guapa, pero no le presté demasiada atención porque iba un poco borracho y nuestra amiga en común me había contado que era lesbiana. La segunda noche su voz dulce y rasgada cantando rock me levantó el órgano viril, y me fascinó así, despeinada, agarrándose a una botella de cerveza para vomitar su alma en canciones en inglés y en otra lengua desconocida y mágica. Cuando acabó la actuación, se acordaba de mi nombre y me sonreía y me miraba tanto que tuvimos que hablar, mucho. En este punto creo que me acabó de conquistar, aunque yo supiera que era imposible porque su novia caminaba a pocos pasos de nosotros.

No me digáis que no. Todo aquel que haya estado enamorado ha soñado con besar por primera vez a su amada y que el tiempo se detenga por unos segundos en ese mismo instante, en el éxtasis del logro. Eso era exactamente con lo que yo fantaseaba hace un rato y lo que me llevó a la reflexión. ¿Y si el tiempo se detuviera no sólo en ese primer beso sino en todos los demás, y en el sexo, y en cada momento íntimo? Decidí escribir un relato sobre ello.

Y así Mario decidió conquistar a Jane. No era fácil porque ella era lesbiana, porque no vivían en la misma ciudad, ni siquiera en el mismo país; pero sólo los separaban un puente y unos cincuenta minutos en tren. No la vio por tercera vez hasta un mes después, pero durante todo este tiempo pensó cada noche en ella. Le escribió poemas que nunca publicaría en el blog que como amago de escritor tenía e incluso escribió una pequeña historia hablando de ella. Por supuesto, nunca le dijo nada de esto. En ese mes eterno sólo intercambió con ella un par mensajes para preguntarle el nombre de ese grupo de música del que le había hablado. Pero su amor era una pasión que ardía rápida y sola, como una hoguera abandonada. Mario fantaseaba cada noche con besar a Jane y detenía el tiempo en ese preciso instante, deleitándose en la textura y el sabor de sus labios finos.

El tercer encuentro llegó en algún momento de mayo, en una noche casi tan oscura como el cabello negro de ella. Volvieron a hablar, mucho. Porque los ojos grises y fijos de Jane no se separaban de los de Mario, aunque ella siguiera siendo lesbiana, aunque la pasión de él siguiera siendo una pasión sin esperanza. Se despidieron con un abrazo, como es costumbre en el norte.

A la cuarta ocasión se besaron. Aquella noche la novia de Jane no había venido. Ambos se emborracharon rodeados de amigos y volvieron a hablar, mucho; ella estaba preciosa despeinada y agarrada a una botella de cerveza. Al final fueron a una discoteca. Él bailó con ella y a cada paso de música electrónica acercaron sus cuerpos en una magnífica danza ebria. Finalmente se tocaron, Mario rodeó con sus brazos los ojos grises y fijos de Jane y su cabello negro y oscuro. Y se besaron. Entonces se detuvo el tiempo, de alguna forma.

Han pasado varios meses desde entonces y el tiempo se ha detenido en cada beso, en cada orgasmo, en cada momento íntimo. Mario ya ha aprendido cada una de las curvas del cuerpo de Jane y ha contado cada uno de sus poros y cada uno de sus cabellos negros y oscuros. No importa cómo acabe esta historia, todo eso se ha grabado en su memoria y ya nunca le abandonará.

Ahora Jane se queja. Jane tiene una media sonrisa torcida en los labios. Jane le dice a Mario que ya no la mira igual cuando la besa, cuando hacen el amor. Mario responde que nada ha cambiado, pero su voz no es convincente. Jane llora y Mario la abraza. Él piensa en contarle la verdad, pero rápidamente descarta la idea. Ella lo tomaría por loco y mentiroso.

Esta escena se repite a menudo.  Mario ya no puede mirar igual a Jane porque ya la ha mirado demasiadas veces. Porque el tiempo se ha parado ya demasiadas veces y la eternidad es demasiado vasta. Él incluso en ocasiones rehúye sus besos porque son una tortura. Y entonces Jane llora y Mario le dice que nada ha cambiado, pero ella lo toma por mentiroso. La verdad es que Mario la quiere igual que siempre, pero no la puede desear igual que siempre si el tiempo se detiene en cada beso y en cada orgasmo, porque "siempre" es demasiado vasto. Porque ya se ha aprendido cada una de sus curvas y ha contado cada uno de sus poros y cada uno de sus cabellos negros y oscuros, volver a mirar a Jane le duele a Mario. Porque todo eso se ha grabado en su memoria y ya nunca le abandonará. Y la eternidad es demasiado vasta y, para qué mentir, aburre.

Desperdida

Me despiden los semáforos en rojo de la estación de trenes

Música fuerte Extremo duro
Para sangrar las heridas
Para no escuchar el silencio
Que viene susurrando recuerdos que duelen
Todo armonizado con el chirrido de alguna puerta

Ninguno quisimos decir adiós o besarnos
Así que aquí estamos
Perdidos otra vez entre nosotros mismos
Y más lejos
Cada metro que avanza el tren

Ahora miro por la ventana
El cielo es una espesa capa de nubes
Partido por una gran brecha como una herida
Como mi herida

Unos pocos rayos de sol la atraviesan
Quizá queriendo darme esperanzas
Quizá
Yo no sé de donde vienen