domingo, 9 de diciembre de 2012

Mis amigos (cont.)

(Leer antes el anterior.)

No obstante
Quisiera recordar por un momento o dos
O tres
A todos los que perdí por el camino
Los que poco a poco fueron abandonando
Los asientos de mi cada vez más reducido coche

No os culpo por ello
Y os pido
Que no me culpéis tampoco vosotros

El tiempo es el mejor autor
Siempre encuentra un buen final
Decía Chaplin

No sé si será el mejor o el peor lo cierto
Es que es el autor de nuestras vidas
Y si en los momentos de nostalgia queremos señalar con el dedo
No hay otro culpable que él
El tiempo

Por lo demás no os preocupéis
Formaréis siempre una parte de mi vida
Pequeña o grande pero al fin y al cabo parte
En mi memoria acaso
Recordaré vuestros instantes

No mentiré
No negaré que aún a veces os echo en falta
A ti o a ti y sobre todo
A ti mi viejo amigo
Aún hay días que añoro nuestras bromas
Nuestras miradas cómplices nuestras sonrisas
Esa mutua comprensión enfrentada
De esperanza y rebeldía
De sueños y sueños

sábado, 8 de diciembre de 2012

Mis amigos

A Alejandra A Laura A Adrián A Ana

Detengo el coche de vez en cuando
Miro a mi lado y hacia atrás y sonrío
A los amigos que llevo a mi lado

Recuerdo aún el tiempo en que conducía un autobús
Lleno de muchos otros niños
El tiempo fue poco a poco quitándome asientos o niños
Pronto tuve que cambiar el autobús por caravana
La caravana por furgoneta y después por monovolumen
Finalmente me quedó un deportivo

En el deportivo quedan sólo cuatro o cinco asientos
De los niños que hubo un día no queda
Prácticamente ninguno
Y poco de niño vive aún en los que todavía me acompañan
Sus cuerpos han crecido sus rasgos han cambiado
Aunque nunca dejaran de ser los mismos

Y es que el deportivo obviamente
Corre más que el autobús
Los minutos los días los años que veíamos
Pasar paso a paso todos juntos cantando de la manita
Por la ventanilla
Ahora corren a nuestro alrededor sin que apenas
Podamos verlos o saborearlos o cantarlos
Antes de que se hayan perdido se hayan
Precipitado a esa carretera de cemento duro
Que no sabemos a dónde nos lleva

Cada vez somos menos y cada vez vuela
Más rápido el tiempo
En esa vertiginosa carretera que es nuestra vida
Y el vértigo nos da frío

Es por ese frío vértigo frío
Que pese a que cada vez
Somos menos
Nos damos más calor
Que nunca
Los abrazos se hacen más frecuentes

Juntos despegamos y volamos

domingo, 2 de diciembre de 2012

A una chica cualquiera de cualquier bar

Fuiste
Una flor en el silencio
Una nube lenta que pasaba
Y no quería quedarse a soñar

Rompiste
Mis secretos en tus brazos
En tantas noches de desvelo
Y tantos "te quiero" en las madrugadas

Me cogiste de la mano
Me soltaste al vacío
En medio de nada de nadie donde nadie escuchara
Donde nadie ni siquiera yo
Te viera acercarte y besar mi cuello por la espalda

Cerré los ojos me dejé llevar
Era cómodo el alcohol burdo de la noche

Después te marchaste
Presa de una mirada huida
De un silencio inmenso
Te marchaste en la noche de silencio
Entre la música de silencio del bar
Quebraste la nube de mi sueño
Sin decir adiós

Y de tu chaqueta vaquera quedó
Sólo su perfume
De tu sonrisa
Algún cabello suicida
De tu mirada
La mía buscándola
De tus besos quedó
Mi aliento vacío
Y de tu instante sólo
Mi soledad acompañada

lunes, 26 de noviembre de 2012

A la chica que me acompaña en silencio

En este silencio de las mañanas
Cuando aún es de noche aunque
Esté brillante el cielo
Cuánto importan dos palabras menos
Una acaso o muchas
Que nunca acaben
Nunca mereció la pena contar

En este silencio de las mañanas
Cuando se baja la chica que me acompaña siempre
Escuchando yo qué sé qué música extraña con su cascos
No mis palabras
Cuando se baja sólo se escucha el rugido del autobús
Los clics del bolígrafo azul
Que no sabe qué escribir para
Romper ese silencio de vergüenza para
Retenerla un suspiro un cruce de miradas más
Que no sabe qué escribir

Ya se bajó hace tiempo pero la tinta
La poesía acaso aún fluye por mis venas
Las palabras siguen llenando el papel
Se acerca mi parada y bajo
A ese frío exterior en silencio
En ese silencio de las mañanas oscuras
Ese silencio de las sonrisas tristes

viernes, 23 de noviembre de 2012

Trazos insulsos

He abierto un cajón cerrado con llave
No sé por qué ni cómo
Encontré aquellas palabras escritas casi azarosamente
En un libro que no pretendía despertar nostalgia

No sé abrí el cajón ahí
Estaba el libro pasé las páginas fugazmente
Vorazmente
Encontré no sé cómo unas palabras escritas
Quizá con más gracia
Quizá con más dulzura

Eran unos finos trazos bordados en un lenguaje
Absurdo del que nada entendí no pretendí entender
El sentido real de esas palabras no era importante
Lo importante era el significado su significado
Siempre el significado

Abrí quizá azarosamente el cajón encontré
Lo que buscaba como si lo buscara como si supiera
De antemano que lo iba a encontrar
No sé por qué

Esos trazos esos dulces finos delicados trazos
Presos aún para siempre de la fresca voluntad de la inocente sabiduría
Esas palabras que desprendían olor a lluvia
A tierra mojada
Y calles azules Esas palabras
De alguna forma
Despertaron algo en mi interior que había
Permanecido en sueños mucho tiempo

No sé si fue bueno probablemente no
Si fue sentirlas cercanas mágicamente cercanas
En su triste su poética lejanía
O esta noche que las hizo eclosionar
En mi corazón

Y es que hay en la noche
Un clamor de estrellas

jueves, 22 de noviembre de 2012

Recuerdos en mi habitación

Mi habitación como un continuo desorden de instantes
Que quedaron aparcados pasados
Olvidados quizás
Más allá de estas señales mudas de su existencia

Observé mi habitación encontré cada lugar
Ocupado por un objeto distinto
Un objeto que no era un objeto pues
Había perdido su objeto su utilidad su sentido
Era sólo una cita discreta de un recuerdo


Y así los recuerdos cada lugar quedaba acaso
Lugar o iba borrando recuerdos para hacer sitio
Cada lugar en ese desorden de recuerdos de instantes
Inconclusos u olvidados de los que
No queda más que un objeto sin objeto que nada dice
Salvo a mí
Como las cenizas de un fuego pasado nada dicen
Del fuego salvo a aquéllos que lo vieron

Podría escribir mi biografía sólo con mi habitación
Con lo que queda ahora y quizá
Lo que bajamos al trastero

domingo, 11 de noviembre de 2012

El cielo llora conmigo

Quiero llorar porque me da la gana.
Federico García Lorca

Llueve
O son mis lágrimas no sé
Bien poco importa como si no
Fuese lo mismo Hay días
Que uno pacta con el cielo para no llorar solo

La lluvia golpea o mis lágrimas
Golpea no nuestros cuerpos golpea el cristal de la ventana
Tan frío
Tan ausente de sí mismo de mí mismo
Ausente
Como esos árboles como labios rojos
El otoño dibuja su belleza y me la arrebata
En su ausencia allá lejos tras de los otros árboles
Aquellos amarillentos de la plaza
Tras del cristal sangrando lluvia

No sé por qué escribo ahora para qué
Para desahogarme quizá
Quizás de esta sangre de lluvia de lágrimas que
Pese al vidrio frío de la ventana
Me ahoga

Posiblemente malinterpretaréis mis versos confundiréis
Su mensaje como siempre o más bien
Pensaréis que había mensaje detrás de su poesía de su fragancia
No
No hay tal mensaje
O es que uno no puede llorar en ocasiones
O es que uno no puede sentir en ocasiones

Sentir llorar
No hay nada que sentir o sí
Tal vez
O es que uno no puede llorar en ocasiones
Igual que llora el cielo podéis llamar también
Lluvia a mis lágrimas
Lluvia a mis lágrimas que riegan las praderas de mis mejillas
Los campos sembrados de mi corazón que arrastran
Toda la basura que se acumula en mi mente
Después de tantos segundos maltratados de tantos
Días sin sentido en busca
De una alegría que se desvanece
Entre los árboles rojos ausentes como labios

Los puedo ver más allá del cristal sangrante
De los otros árboles sin sentido
Si hubiera tan sólo si hubiera salido a la calle
A acariciar sus hojas
A besarlos

domingo, 4 de noviembre de 2012

Las noches que escapan

Persigo mis noches
Llego errante de mil caminos de mil lugares distintos
Pero es sólo esta noche a la que persigo
Esta noche eterna que huye
Que creía poseer Ahora huye de mí
Sin palabras de despedida

Mi voz se apaga en cada esquina rota
Mis versos ebrios se quiebran ebrios de memoria de
Esa memoria no escrita esa memoria que aún
No se ha escrito
Cabalgo errante hay ya ciertos minutos que pasan
Sin sonrisas ni poesía
La triste elegía de un no de un hasta pronto
De un suspiro inacabado

Mis noches se alejan entre la escarcha
De los números del calendario
De las esperanzas ajadas lejanas
Mi brazo se alarga mi mano se extiende sólo por tocarlas
Un instante sólo por acariciarlas pero
Sólo alcanzo estos sueños rotos
Que me rodean

Estos sueños rotos que me rodean y mi noche
Huye de mí
El rugido leve de su oscuridad entre farolas se extingue
Su rugido de viejo dinosaurio el rugido
De siempre de su eternidad

Pero mis párpados guiñan al sueño
Y no quiero lamentarte por un segundo más
Tú mi soledad de cuerpo

miércoles, 31 de octubre de 2012

Contra el viento

Hay veces que sientes
Que caminar es volver hacia atrás
Alejarte
Tropezar caer dolerte contra la acera fría

Igual que las gaviotas vuelan contra el viento
Embisten al viento con sus garras con sus picos
Besan el viento
Con esperanza sin miedo
Ni remordimientos
El viento el viento fuerte pierde sus besos las arrastra
Contra las olas rugientes
Contra los acantilados de piedra

Las gaviotas saben que podrían volar en la dirección del viento
Y surcar el mar con tal velocidad que empañarían sus ojos
Las lágrimas
Pero sería demasiado tarde demasiado lejos
En medio del océano inmenso ya
Las lágrimas
Por eso besan las gaviotas el viento
El viento que las arrastra

Yo no soy tan distinto en mi cuarto de los espejos rotos
Cuántas veces he enfrentado al viento cuántas veces
Volveré a hacerlo
Hoy mismo

Quién notará a quién le importará otro espejo roto?
Contra las olas rugientes o quizá
Contra los acantilados
No importa
Lo coleccionaré junto al resto en los rincones de mi cuarto

Dispersos entre los rincones de mi cuarto
Llevo tanto tiempo juntándolos guardándolos
Con no sé qué propósito de lágrimas o de nostalgia

Aún suspiran creo en un armario en un cajón
Unas gotas de mar medio secas ya que un día
Quisieron ser llanto
Unas gotas de rocío a su lado creo lamentan
Su amanecer olvidado hace años

Y me pregunto
Me pregunto en esta soledad de noche de siempre me pregunto
Si es que algún día parará el viento el viento que me arrastra
No quiero saberlo
No lo digáis no! No quiero saberlo
Guardan cierta belleza los espejos rotos dispersos por mi cuarto
Comienzo a sentir entre mis labios el viento

sábado, 20 de octubre de 2012

Nuestros días ya no pasan

Me confunde
El paso fugaz de los días
Olvido para no tener que escuchar cada mañana
Esa misma canción de monotonía
O al menos
Escucharla sin saber que las huellas que piso
Son las que grabaron ayer mis pasos

Sólo transcurren ante mis ojos los números iguales
Del calendario de las ecuaciones diferenciales y la termodinámica
Todas esas cáscaras vacías
Como envoltorios de caramelo sin caramelo
Y arrugados por el tiempo
Todas esas cosas que odié aún cuando estaban lejos
Hoy las tengo aquí a mi lado

Es que el odio atrae y el amor separa?
Ya casi no entreveo en la noche aquel Cielo de palabras
Aquella poesía que se evaporaba como un perfume
De cada estrella de cada grado de alcohol
De las farolas como pequeños soles nocturnos y también
De todas las sonrisas y los abrazos

Ese silencio armonizador ese silencio armado de misterio
No como este silencio que es
Silencio de nubes rotas de ciencia exacta y falta
De poesía
Te echo tanto en falta lejano amor
Que aún a veces alzo en la noche no en aquellas noches
Alzo la mirada a ese Cielo tuyo de nadie más
Tuyo de palabras

Te echo tanto en falta te quiero tanto
Todos los días
Que aún hoy quiero sentir llenar de Absurdo mis páginas blancas
Mis sábanas
De ese Absurdo de los días que pasan de dos señores
Caminando por la plaza de una pareja de enamorados
Y dos niños jugando al balón
Ese Absurdo
Del viento agitando los árboles y
La hierba y también
Ese absurdo de hambre y miseria de crisis de valores
De ratones ese Absurdo de políticos que no hacen nada

Pero no he venido hoy a hablar de eso
Los días no pasan y allá afuera
Más allá de esa ventana que fuese antaño casi mágica
Allá afuera hace tanto frío que congelan las sonrisas
Para venderlas por las mañanas a cambio de unos pocos céntimos
Hace tanto frío es tan oscura esta noche
Sin noche
Que nos aferramos a lo frío a lo oscuro los números y olvidamos
El aliento cálido de las palabras
Siempre cargadas del Absurdo de nuestros días

Nuestros días que ya no pasan