sábado, 17 de marzo de 2012

Las noches de luna llena

Las noches de luna llena
acostumbro a susurrar a la almohada
palabras bellas y versos.
Y no los escribo ni los guardo
en ningún cajón que los esconda al olvido.
Simplemente los libero al viento,
libres como siempre han sido
y como han de serlo.

Al fin y al cabo, todo acaba perdiéndose algún día.
No hay que lamentarlo. Tampoco buscar la perpetuidad
del arte ni de las cosas.
Todo acaba perdiéndose y no hay que lamentarlo,
sino procurar que vivan su momento
(las noches de luna llena)
y lo vivan bello.

Una ausencia

Hay veces que pienso que una semana entera
puede resumirse en una mirada, una sonrisa,
un abrazo, dos besos y una presencia.
Otras veces, puede resumirse
en dos ojos que no se encuentran,
en dos labios serios, dos brazos quietos
y una ausencia.

sábado, 3 de marzo de 2012

De noche

La noche es un desierto que arde para los enamorados.
Para el resto es una broma cruel del sol
que quiere ver cómo nuestros rostros
se bañan en lágrimas de melancolía.

La noche es oscura y tiemblan las manos
que pretenden atrapar las estrellas.
Esconde el silencio una copa de plata
que guarda un licor ausente de cordura.

La noche es muda
y guarda las sonrisas de los pianos de cola.
Silencia a todos los gatos negros
que salen a pasear las noches de luna llena.

De noche. De noche
perdí mi locura entre tus brazos,
entre tus amagos con besos.
La madrugada me despertó
de nuevo entre la basura.
¿Tan lejos queda el mar?
¿Tan lejos las esperanzas?

Columpios y estrellas

Dame tu mano
y te llevaré a ver las estrellas.
Sólo hace falta alargar un poco
el brazo, saltar un poco del columpio
y podrás acariciarlas.

Habitación vacía

La habitación estaba vacía.
La luz estaba apagada
a excepción de una lámpara de mesa.
Era una noche cualquiera de febrero,
una noche fría y dolorosa.

Bajé la persiana dejando a oscuras
a la brillante luna.
Escribí de espaldas y no hallé
palabras mudas. Parecían huir
poco a poco entre el silencio de la habitación
y el tiempo que se detenía
para dejarme pensar una vez y otra
en una misma figura.

Rimas de prueba II

Entro en todas las discotecas abiertas
donde almas expertas
esconden sus penas
en tragos de absenta.
Los más débiles se dejan
llevar, se desenfrenan y perrean;
los menos aún resisten con fuerza.
Es el mismo esquema de todas las noches eternas
de gatos persas, de deseos sin reserva.
Los coches no frenan y se estrellan
por cada escote con tetas
y cada peta de algún fumeta.

Y si soy poeta,
no penséis que vomito mis principios en la acera.
Las palabras bellas sólo mean en las discotecas,
lo sé, pero hay más ciencia en una vida seca
que en una llena.
Y yo odio a la ciencia.
Así que si persigo mi meta,
si corro hasta llegar a la Meca,
no os extrañéis: es mi emblema.
Tengo una vida entera
a la que declarar la guerra,
así que ponme otra copa llena.

Rimas de prueba I

Busco perder mi cordura
en chupitos de locura.
Te imagino en mi cama desnuda
bajo un rayo de luna.
Y nos quedamos a oscuras,
te abrazo, me abrazas,
y rimo mis versos con susurros en tu nuca.
Suena a lo lejos la música
de otro día, la mañana despierta
y me hallo de nuevo entre la basura.
En la espesura de un nido de excrementos
encuentro mi cuna,
mi vida obsoleta de galleta vieja.

Y entre ruptura y ruptura,
sin tiempo para la sutura,
me dedico a repudiar el kamasutra.
Cada día puede ser el último
y por eso sólo ceno doce uvas.
Sin miedo espero mi tumba,
solo entre la espuma
de un mar que baña con agujas.
¿Pujas por mi vida? Hace tiempo
que se rompió la burbuja,
entrangula mi alma poco a poco,
no te preocupes, no hay posible cura.

Miradas y lágrimas


Mi mirada es piedra.
Mis dedos dibujan con sal de lágrimas
en la noche fría y desesperanzada.
Sal que rasga mis ojos,
que arranca mi pupila y la impulsa
en su salto del acantilado al mar.
Sal, que escupe sobre el suelo mojado
por la lluvia de afuera,
la lluvia que escribe tu nombre en la arena.
Dejaré que el tiempo pase,
la mirada más triste de todas las miradas
ocurre cuando dos ojos no se encuentran.

Tu nombre en la arena

Escribiré tu nombre en la arena
y dejaré que pase el tiempo.
Instante tras instante,
el viento irá llevándose
los bordes que trazaron mis recuerdos.
Los granitos de arena se perderán en el desierto,
se evaporarán como lágrimas arrancadas de mis dedos
por una mirada demasiado cruel, demasiado vana.
El viento perderá los besos, poco a poco,
que jamás me diste.

Imposible II

Amo la palabra "imposible"
en toda su inexistencia.
Soy un buscador de esperanzas vanas,
de sueños inútiles
(a eso llamo yo poesía).
Un perseguidor de horas acabadas
y fantasías futuras.
Y cuando terminan...
no importa. Ya llegarán más,
siempre llegan.